La Cultura Popular Tradicional Hondureña,
Como Fundamento de Procesos Educativos y de
Comunicación para el Desarrollo

Filomena Mejía (Seudónimo)

Aspectos Conceptuales

Nuestro objetivo primordial es presentar algunas consideraciones sobre lo que tradicionalmente, se ha nombrado como folklore. En algunos casos hemos escuchado referirse a el denotando un sentido peyorativo. Hasta hace poco tiempo en la mayoría de los países, se concebía folklore únicamente como algo pintoresco, producto de un pasado con poca o ninguna funcionalidad.

Posteriormente, se ha gestado un movimiento a favor de la salvaguarda de los elementos culturales materiales y no materiales de los pueblos del mundo. En este último sentido, Honduras ha sido distinguido al haber declarado la UNESCO al grupo Étnico Garífuna con todo su patrimonio material e inmaterial, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, constituyéndose en el primer grupo humano distinguido con esta categoría de reconocimiento. Y un para que los hondureños podamos para presumir nos, alegra el acierto de José Martí al referirse a los garífunas, que seguramente conoció a su paso por Trujillo en 1878 , y que ya hace referencia a ellos, comparándolos por su arraigo y resistencia cultural con la de otros pueblos del mundo en los siguientes términos: …"y a los negros caribes de Honduras, muy bellos e inteligentes negros, que han hecho comercio con los sacerdotes del lugar, los cuales les permiten su maffia, que es baile misterioso, y sus fiestas bárbaras de Africa, a trueque de que acaten su señoría, y lleven velas y tributos a la Iglesia"… (Carta de Nueva York del 15 de abril de 1882, en: Obras Completas de José Martí, Vol I, 2162pp., Editorial Lex, La Habana, 1946).

Este movimiento de revalorizar la importancia del patrimonio cultural de los pueblos, ha recibido el apoyo de organizaciones internacionales como UNESCO, OEA y otras. También los gobiernos de muchos países, han respondido a las iniciativas gestadas por los organismos internacionales, creando centros de investigación y difusión de la cultura popular de sus respectivos países. Es de aclarar que la apertura de las instituciones académicas hacia la investigación y desarrollo de los contenidos de la Cultura Popular tradicional, ha sido tardía.

Algunos gobiernos y universidades, han tomado muy en serio la gestión cultural, impulsando un proceso sistemático de investigación y proyección cultural; otros, como en el caso de Honduras, han creado dependencias, que se lanzan aparatosamente hacia una "proyección cultural" con un escaso o nulo conocimiento de la realidad cultural que viven nuestros pueblos y cuyas pretensiones, no son las de hacer una proyección cultural, con el pueblo y para el pueblo, sino que su objetivo es, como lo hemos enunciado en muchas ocasiones, el de realizar una "proyección cultural de exportación", es decir, se pretende como fin primario ganar concursos internacionales, donde premian la "autenticidad" , sin conocer nuestra realidad cultural.

En la reunión convocada por la UNESCO para elaborar preguntas orientadas a salvaguardar el patrimonio inmaterial, se acordó la definición conceptual y la ampliación de cobertura, no sólo en lo concerniente al folklore, sino en lo que respecta a la categoría de Patrimonio Inmaterial, a fin de que comprenda, además de las tradiciones orales, los diversos tipos de tradiciones no verbales: (Música, danza, ritos, ceremonias, las costumbres tradicionales y las técnicas y saberes prácticos tradicionales) así como las lenguas mismas. La asamblea hizo hincapié en la salvaguarda de aquellos aspectos del legado inmaterial a amenazados de rápida desaparición (Panorama, 1985).

La cita precedente muestra la necesidad urgente de realizar registros sistemáticos bien fundamentados teóricamente, que nos permita reencontrarnos con nuestro pasado para platificar nuestro futuro. En este papel las instituciones académicas y los centros de investigación en los diferentes ámbitos del conocimiento, tienen una deuda con las generaciones pasadas, actuales y futuras y sobre la cual todavía quedan las oportunidades y los potenciales para saldarla, actuando ya y sin demora. Las manifestaciones del Folklore o Cultura Popular Tradicional, responden a esta preocupación, ya que sus componentes, están, parcial o totalmente dentro de la categoría de lo inmaterial del patrimonio cultural de nuestros pueblos.

Lo que hasta hace algunas décadas, se ha considerado como Folklore, ha sufrido un proceso evolutivo dinámico, enriqueciéndose en el sentido teórico y práctico y dando como producto varios documentos fundamentales que orientan para el abordaje de la temática. En América Latina, como producto de un movimiento innovador, se ha venido gestando un proceso dialéctico, cuyos resultados se hacen sentir aun fuera del ámbito latinoamericano. En un periodo relativamente corto, hemos sido testigos de este dinamismo evolutivo, en torno a las manifestaciones de la Cultura Popular, dentro de la cual esta comprendida la Cultura Popular Tradicional.

He aquí algunas conceptualizaciones surgidas: según Carvalho - Neto, quien concibe al Folklore como parte del Antropología Cultural, y como disciplina de estudio y que creemos conveniente citarla, pues dentro de esta definición esta implícita la conceptualizacion de lo que es el hecho o fenómeno folklórico y sus condicionantes para serlo: Folklore es el estudio científico, parte de la Antropología Cultural que se ocupa del hecho cultural de cualquier pueblo, caracterizado principalmente por ser anónimo y no institucionalizado y, eventualmente por ser antiguo, funcional y pre-lógico, con el fin de descubrir las leyes de su formación, de su transformación, en provecho del hombre (Carvalho-Neto, 1979).

Otro estudioso que nos ofreció una conceptualizacion amplia fue Rogelio Martínez Fure:

Considero como folklore, la cultura de un pueblo transmitida generalmente por medio de la tradición oral. Los usos y costumbres de un ser humano donde se reflejan sus vivencias, gustos, aspiraciones, concepción de la vida y de la muerte, etc. Las formas de construir y adornar sus viviendas, la poesía y la prosa orales, los remedios y las comidas caseras, el arte popular, las creencias y las supersticiones, la mitología, la música, danzas, fiestas y trajes tradicionales…en fin, lo que ha sido llamado por algunos investigadores, saber popular; o por otros cultura popular tradicional. El folklore es lo opuesto a lo oficial, a lo libresco o institucionalizado, es producto de las expectativas socioeconómicas e históricas de toda la comunidad y en el se muestran los rasgos mas específicos que la caracterizan como entidad social. El folklore es del pueblo y para el pueblo. (Martínez Fure, 1976).

Si analizamos detenidamente los contenidos de esa caracterización, veremos que es una de las más claras y amplias conceptualizciones, en lo que a Folklore o Cultura Popular Tradicional se refiere. Inicia su planteamiento con una consideración general sobre el Folklore, luego nos presenta un panorama descriptivo, tratando de enunciar los aspectos que lo conforman y, aun más, no considera haberlos enumerado por completo y nos deja abierta la continuidad de su enunciación, ya en su planteamiento, se observa el conflicto existente y la necesidad de dilucidarlo para poder así continuar con el avance teórico-metodológico. Seguidamente caracteriza al folklore como un producto espontáneo, creado por el pueblo a través de su proceso histórico y que contribuye a identificarse y a identificarlo. Finalmente, concluye su planteamiento sabiamente: "El folklore es del pueblo y para el pueblo".

Como referimos en uno de nuestros trabajos, cuando manifestamos nuestra preocupación por el peligro implícito, que existe al manipular los elementos culturales de un pueblo con propósito que nada tiene que ver con las aspiraciones de sus portadores:

Hay que tener en cuenta que las manifestaciones culturales, son canales de expresión popular con características peculiares, que dan identidad a los habitantes de una región y que, por consiguiente, deben reactivarse y revalorizarse dentro del contexto local, regional, nacional, etc. y no extraerlo de la comunidad con el único fin de utilizar sus elementos con el propósito de convertirlos en un espectáculo para turistas, en donde ya no cumplan la función que tradicionalmente han venido desempeñando; recuérdese que: la cultura popular no es cultura para ser vendida, sino para ser usada y, en consecuencia, extraerla de su contexto original para lucrar con ella, desvirtuando y hasta ridiculizando sus contenidos, constituye una desviación ideológica conocida como folklorismo (colombres: 1984). Es aquí donde vemos el peligro de su utilización como en algunas ocasiones se ha pretendido y se pretende.

Para Celso Lara, el fenómeno folklórico es: Aquel hecho socio -cultural que se caracteriza por ser popular, estar socializado, transmitirse por medios no institucionalizado, a través de la vía oral, estar localizado geográficamente, ser anónimo y tradicional y cumplir una función en la sociedad que se desarrolla (Lara: 1981).

Podemos observar que todas las definiciones que preceden tienen puntos en común, algunas con un carácter de síntesis, otras son mas descriptivas. En 1980, La Organización de los Estados Americanos, convoco a un grupo interdisciplinario de expertos en Cultura Popular y Educación, quienes se reunieron en la sede de CIDAP (Centro Internacional de Artesanías y Artes Populares) en Cuenca, Ecuador, en el mes de mayo, con la participación de reconocidos profesionales en el campo de la cultura popular, como Celso Lara Figueroa (Presidente del Comité de Folklore del Instituto Panamericano de Geografía e Historia, IPGH).

En esta reunión surgió una de las caracterizaciones mas claras que se habían propuesto hasta el momento y la que plantea con mayor amplitud la conveniencia de considerar, bajo la denominación de Cultura Popular Tradicional, lo que hasta este momento se venía manejando como Folklore, sin menoscabo de usar dicha palabra, ya que, por razones de economía lingüística, resulta cómodo y, además, porque esta palabra, tiene ganado su espacio dentro del contexto cultural, razón por la cual, no se debe menospreciar su funcionalidad. Lo importante es llegar a un acuerdo, para considerarla como un equivalente de todo lo que implica las Cultura Popular Tradicional.

El grupo de expertos se refiere a la Cultura Popular Tradicional en los siguientes términos:

Se entiende por Cultura Popular Tradicional a todas aquellas manifestaciones que se desarrollan en el seno de un pueblo y que poseen características propias, surgidas por los procesos históricos y sociales que las determinan. La Cultura Popular Tradicional es, por tanto, el crisol donde se refugian los valores más auténticos que una nación ha creado a lo largo de su devenir histórico y nutridos diariamente por la realidad socioeconómica que rige su vida colectiva. Comprendida dentro de su contexto histórico, la Cultura Popular Tradicional es dinámica por excelencia; permite a los pueblos adaptarse a situaciones nuevas de vida y coadyuva a la transformación de su realidad circundante. Como elemento social que es, la Cultura Popular Tradicional se trasforma de acuerdo a los cambios sustantivos de la nación a que la pertenece, pero como receptáculo de manifestaciones socio - económicas ancestrales, permite conservar en su seno, lo mas valioso del patrimonio del pueblo y, por ello, adaptarse con éxito a las transformaciones sociales. Los cambios de la Cultura Popular Tradicional no conllevan, pues, la destrucción o extinción de sus rasgos básicos, sino, al contrario permiten conservar y enriquecer los aspectos propios, auténticos y genuinos que los mismos pueblos desean que permanezcan en el proceso de su auto-desarrollo. En tal sentido, la Cultura Popular Tradicional se convierte en fuente inagotable de identidad cultural, como raíz de nacionalidad. Su aplicación en la educación exige, por tanto, que sea la base donde se asiente la identidad cultural de nuestros países (Lara Figueroa, 1981).

Tomando en cuenta esta conceptualización de Cultura Popular Tradicional, procederemos a ubicarla dentro del contexto cultural del que forma parte.

La cultura Solo se concreta en la medida en que se manifiesta como practica colectiva, de un grupo social históricamente determinado. En tal sentido, la cultura es la suma de hechos y valores que la sociedad jerarquiza, selecciona transmite como herencia colectiva a otras generaciones que le imprimen su impronta histórica social (Lara: 1984).

Dentro del ámbito de la cultura encontramos manifestaciones compartidas y sentidas por diferentes sectores sociales, y dentro de estas subdivisiones, se consideran los hechos que, además de ser de carácter popular, cuentan con un atributo que estriba en la existencia y conservación de rasgos transmitidos de una generación a otra, en forma no institucionalizada, que permite su identificación y caracterización como Cultura Popular Tradicional.

Loa años ochentas y noventas logran una transición progresiva en la evolución teórica y practica de estas concepciones muy apegadas a una sana pero unilateral visión culturalista y se hace la apertura hacia una visión mas amplia, en cuanto a una perspectiva mas holística de abordaje que en un inicio se comenzó a llamar conocimiento endógeno, que constituyo el punto de partida para muchos investigadores, académicos y trabajadores del desarrollo que van hacia la búsqueda de procesos de desarrollo mas auténticos y arraigados a partir de lo propio en su sentido mas amplio.

Desde la perspectiva anterior han surgido múltiples experiencias ligadas a la investigación, gestión y aplicación como por ejemplo sobre: gestión de recursos naturales en su sentido mas amplio, gestión y aprovechamiento de la biodiversidad entendida esta, no solo como el patrimonio vegetal y animal natural y apropiado, sino como el complejo de conocimientos ambientales sociales y económicos en que la presencia y aprovechamiento de la misma tiene lugar.

En el ámbito de aplicación social, vemos en las excelentes aplicaciones de esta visión en el trabajo educativo y comunicativo a partir de aproximaciones la historia oral, dándose el desarrollo de experiencias educativas y de comunicación, cuyo alto impacto positivo estriba fundamentalmente en la alta referencialidad, producto es aproximación a la realidad de sus contenidos desde una perspectiva interdisciplinaria, que tiende hacia lo transdisciplinario en el abordaje de la realidad concreta, en el acompañamiento a procesos de desarrollo integral. Y por último debemos valorar los aportes a proyectos de desarrollo, que parten de las potencialidades y oportunidades y recursos a que se tiene acceso a nivel local y regional, sin negar las oportunidades externas a que se puede tener acceso.

Es por esta y otras razones mas que ahora, nos encontramos con la incorporación del conocimiento endógeno incorporado a procesos de desarrollo reales que han influenciado el desarrollo real de los pueblos y han contribuido a generar recursos metodológicos, instrumentos y una experiencia que en los mejores casos, ha sido transformada en publicaciones, revistas, libros, videos, asociaciones de pobladores y de científicos que comparte visiones afines y por tanto en los mejores casos, llegando a influenciar y modificar las visiones y percepciones de los centros de investigación y académicos en varios países del mundo y rescatando la posibilidad de afianzar propuestas validas, tan dignas de ocupar un lugar dentro de este mundo globalizado y carente de solidaridad y respeto y teniendo un ejemplo a seguir aun dentro de los ámbitos oficializados de la institucionalidad convencional.

Breve Síntesis sobre la Cultura Popular Tradicional Hondureña

En Honduras se dan diversas manifestaciones relacionadas con la Cultura Popular Tradicional, las que se han conformado a través de su proceso histórico. Desde la época prehispánica, lo que hoy conocemos como Republica de Honduras, ha sido y es un área de confluencias culturales, es decir, en ella encontramos, en la época prehispánica, grupos humanos aborígenes portadores de culturas muy diferentes, algunos de los cuales aun persisten, conservando en diversas intensidades sus rasgos mas genuinos o han desarrollado originales síntesis, producto de sus interacciones ambientales, sociales y económicas con el contexto.

Para el caso, los chorties y los lencas se definen como pertenecientes a los grupos de ascendencia mesoamericana, los pech, sumos y misquitos cuentan con otros rasgos culturales que los caracterizan como grupos afines con elementos culturales procedentes de América del Sur. A los jicaques preferimos dejarlos como un grupo intermedio o de lo que otros llaman grupos circuncaribes.

El garífuna (morenos o caribes negros) grupo humano de historia relativamente reciente Que llega a Honduras procedente de la Isla de San Vicente, el 12 de abril de 1797, y los habitantes de Islas de la Bahía, quienes tienen dentro de sus manifestaciones un fuerte componente de elementos anglo-antillanos.

Estos grupos humanos, unos en mayor medida que otros, han compartido una historia común, con el componente mayoritario y diverso culturalmente de población ladina o mestiza; lo que ha dado lugar a catalogarnos como un país eminentemente mestizo; aunque para muchos hay una generalización de un mestizaje cultural en que sobreviven muy pocos elementos indígenas bajo apariencias hispanas.

Por ejemplo en el caso de temas como en el caso específico de las actividades lúdicas infantiles presente en nuestra cultura popular tradicional, son compartidas o similares a las practicadas en otros países latinoamericanos y, al parecer tiene una procedencia común: la herencia Europea en América. Lo mismo sucede en otros aspectos como la literatura de tradición oral, la religiosidad popular, la tecnología agricola tradicional, etc. Con esto no queremos sugerir la inexistencia de elementos con raíces propiamente americanas en la cultura mestiza hondureña.

Podemos afirmar que la conformación de la cultura hondureña, se ha realizado a partir de los diferentes momentos de su proceso histórico; es decir, que en ella están presentes tres componentes fundamentales: indígena, europeo y africano, como los elementos mayoritarios, sin negar la presencia en influencia de otros grupos reducidos de diferentes nacionalidades que ha hecho de nuestro país su nueva patria.

Regiones Socio-Culturales de Honduras

En adelante presentaremos una propuesta preliminar; para ello se hace necesario no solo elaborar un breve enunciado, sino hacer estudios de para lograr una caracterización mas exhaustiva y con mayor precisión, de las regiones socio-culturales del país.

Al pretender hacer una delimitación geográfica de regiones socio-culturales de Honduras, debemos tener en cuenta los elementos componentes de los diferentes ecosistemas, ya que contribuyeron a la conformación de los rasgos culturales característicos de cada región.

1-Región de mestizaje biológico y cultural con predominancia de elementos de ascendencia hispánica. Esta región puede ser dividida en tres sub-áreas (centro, occidental y sur).

2- Región mixta. Habitada por "campesinos de tradición lenca", como los llama Anne Chapman (Chapman:1985) y comprende además un callejón central de asentamientos ladinos que históricamente obligaron a los indígenas a replegarse hacia zonas mas alejadas.

3- Región con predominancia de elementos indígenas de ascendencia suramericana (caribe-chibcha); también se registran aportes, como producto de naufragios de los barcos que transportaban esclavos procedentes de África y cuyos sobrevivientes se refugiaban en tierra firme.

4- Región en formación, por tratarse de un área, en donde desde épocas relativamente recientes, se están realizando migraciones inducidas y no inducidas, procedentes de las regiones 1 y 2 y de fuera del territorio hondureño.

5- Regiones con predominancia de elementos afro-americanos, por radicar en ella la mayor parte de la población garífuna, con una cultura que posee elementos de origen suramericano (caribe- arawak) conformados en las antillas menores, con los aportes procedentes de negros del África a través de su proceso histórico, este grupo étnico también comparte elementos hispánicos y de otras culturas.

6- Región con predominancia de elementos anglo-antillanos.

Para tratar de caracterizar la Cultura Popular Tradicional de cada una de las regiones, es preciso tener en cuenta el contexto socio-económico y las interrelaciones entre los diferentes grupos humanos, así como los condicionamientos del ecosistema, que ha permitido y permite a los habitantes de cada región, crear sus patrones culturales de acuerdo a la disponibilidad de recursos para la satisfacción de sus necesidades biológicas y culturales.

Al pretender deliminar regiones o áreas culturales es conveniente tener en cuenta que:

Si las fronteras (entre áreas culturales) no están bien demarcadas, pueden existir zonas de cultura mixta o de características mezcladas que conviertan en gradual la transición de una a otra. Sin embargo, dentro de una misma área pueden coexistir formas de vida totalmente distintas, como modelos característicos (Erich Henderson: 1974:521; citado por Martínez: 1986). El caso es que aun dentro de la regionalización presentada, también podemos encontrar reductos poblacionales que comparten peculiaridades culturales diferenciadas.

Generalidades de la Cultura Popular Tradicional Hondureña

Para hacer una caracterización de los componentes de la Cultura Popular Tradicional Hondureña, haremos acopio de la Guía Clasificatoria de la Cultura Oral Tradicional, desarrollada por la doctora Isabel Aretz, quien establece tres grandes categorías para la clasificación de los elementos culturales:

*Cultura material
*Cultura social
*Cultura espiritual-mental

Quiero aclarar que el hecho de disponer de estas categorías clasificatorias, no significa que tratemos de establecer una frontera rígida entre un hecho cultural material y el contexto en el que esta inserto. Nuestra preocupación por proteger una clasificación de los hechos culturales, en estos tres grandes apartados, es únicamente para sistematizar la presentación de los datos para que sirva como guía para un mejor manejo. En esta oportunidad, para dar una idea de la riqueza de manifestaciones de la Cultura Popular Tradicional Hondureña, presentamos una lista clasificada, según los tres grandes aspectos referidos con la autoridad.

Cultura Material

Consideramos como cultura material a todas las manifestaciones de carácter plástico, es decir, los aspectos palpables de la cultura. Esto es desde el punto de vista puramente material pero, desde un sentido cultural integral, un hecho palpable de carácter material puede, dentro de su contexto, existir asociado a elementos de carácter social y espiritual. Entre los elementos de la cultura material, en Honduras contamos con las artes y artesanías, alfarería, cerámica, cestería, sombrearía, otras fibras; talabartería, orfebrería, platería, trabajos en otros metales, trabajo en piedras, conchas marinas, frutas y semillas, confitería, panadería, piroctenia, dieta alimenticia, vivienda tradicional, implementos para pesca, instrumentos para caza, instrumentos para labores agrícolas, manejos de biodiversidad, tecnologías agrícolas, medios de transporte, juguetes, adornos, etc.

Cultura Social

Entendemos por cultura social a aquellas manifestaciones que condicionan la conducta humana en relación con las actividades del grupo y, además, que tiene la capacidad de aglutinar socialmente a la comunidad.

La manifestación fundamental de este grupo es la fiesta (fiestas patronales y no patronales); además están los ritos de paso: bautismo, confirmación, matrimonio, muerte, velorios; las manifestaciones de teatro popular tradicional (guancasco, compostura, Paisanazgo, baile del garrobo, baile del negrito, las partesanas y toda una serie de manifestaciones relacionadas con la navidad y la semana santa); formas de trabajo colectivo, intercambio de mano de obra o "mano vuelta", formas tradicionales de organización social (consejo de fabrica, auxiliarías de la vara alta, cofradías, gremios, comitivas, etc.) y las rondas y juegos infantiles como hechos sociales de grandes posibilidades confraternizadoras y de integración del niño y sociedad.

Cultura espiritual-mental

Entendemos por cultura espiritual todas aquellas manifestaciones de carácter no material. Es decir, los conocimientos y sentimientos expresados por el hombre en su literatura, en sus creencias, sus prácticas mágico-religiosas, tradición e historia oral, etc.

En Honduras se cuenta con una variedad de manifestaciones en este campo: cuentos de tradición oral, leyendas, casos o sucedidos, adivinanzas, refranes, dichos, poesía popular tradicional, religiosidad popular, etc.

El hecho de que estos elementos estén interrelacionados en el contexto, los hace tener una connotación material, social o espiritual, o confluir los tres aspectos en una sola manifestación cultural.

Un elemento que nos sirve para ilustrar nuestra aseveración son las maracas utilizadas en una ceremonia de chugu, (ceremonia para rendir culto a los antepasados, entre los garífunas). Como maracas, pertenecen a la cultura material, pero, al utilizarse en una ceremonia de carácter social, adquieren una connotación social; además, dentro de la ceremonia se utilizan como elemento para lograr la intervención de los espíritus de los antepasados, entonces tenemos en ellas un elemento con una connotación espiritual, sin dejar de tener los condicionantes para ser parte de una u otra de las clasificaciones propuestas de agrupamiento de los elementos de la cultura de un pueblo o de una región geográfica en particular. Podríamos citar mucho mas ejemplos, pero nuestro objetivo es aproximarnos a una breve caracterización sobre la problemática compleja de la Cultura Popular Tradicional. Sólo creemos necesario señalar que, para muchos hondureños, algunos de los elementos culturales aquí abordados, son desconocidos ya que, a pesar de que tenemos un acervo cultural tradicional bastante rico, aun no ha sido investigado y puesto en conocimiento del pueblo. Consideraciones Finales

* Dentro del contexto descrito anteriormente, es necesario recalcar la sorprendente riqueza de conocimientos prácticas indígenas y no indígenas, rurales y urbanas que tienen lugar dentro de la Cultura Popular Tradicional Hondureña, y que todavía estamos a tiempo de rescatar e incorporar a nuestros procesos educativos y de comunicación, como un excelente fundamento para procesos de desarrollo y concretos, fundamentados a partir de lo propio, de lo nuestro, de lo que conocemos y comprendemos y dejar de depender unilateralmente de lo externo.

* Son extraordinaria las potencialidades descubiertas hasta la fecha en cuanto a la multiplicidad de ventajas de partir de lo propio, como una estrategia segura para lograr la participación de nuestros pueblos en procesos auténticos de desarrollo que hacen una gestión adecuada de sus recursos en su sentido mas amplio, de sus conocimientos y de las oportunidades reales de usarlos, sin negar las apertura para utilizar los aportes y oportunidades provenientes del exterior.

* En el sentido anterior, es sorprendente mente actual el planteamiento de José Martí refiriéndose a la agricultura, pero que es valido para otros ámbitos: "Injértese en nuestra agricultura toda la ciencia y técnica del mundo, pero el tronco ha de ser de nuestra agricultura" (Caballero, 2002). Esta propuesta es coherente, visionaria y digna de ser asumida en esta época de globalización que demanda de los aportes de los académicos, los comunicadores, los investigadores y de sus instituciones públicas y privadas para lograr procesos participativos de generación, desarrollo, socialización y desarrollo de conocimientos dentro de una dinámica académica y popular conocida como "dialogo de saberes" para la búsqueda del desarrollo endógenos.


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